decisiones...

y es curioso
que una de las decisiones
más habituales que tomas

se convierta en trascendental
cuando te vas de viaje

porque si de normal
miro y remiro
por mis estanterías
qué leer
cuando me acabo un libro

decidir cual se viene
de viaje conmigo
se convierte en un problema
digno de estudio
para el que
con los años
he llegado a desarrollar
todo un método
cuasi científico

porque
para empezar
todos sabemos
que para viajar
hay que elegir
libros de bolsillo

con lo que descartas
de manera automática
todos los de tapas duras
que tienes por casa
y que aunque te apetecería
empezar a leer
sabes que no son recomendables
porque se leen mejor en casa
que en ningún sitio 
(que diría Dorothy)

ademas,
dependiendo del viaje
(y aquí hay que tener en cuenta
los trayectos de ida y vuelta
y el medio de transporte
más los días que estarás fuera
y el tiempo libre del que dispondrás
para dedicarte a leer tranquilamente)
tienes que calcular bien
las páginas que necesitarás
haciendo una media aritmética
de minutos traducidos en páginas
a la que añadir posibles variables
como tiempos de espera
o retrasos eventuales

porque no te vas a llevar un novelón
de novecientas páginas
que pesa mucho
y que no te leerás
a un viaje de un día

pero tampoco te puedes arriesgar
a elegir un libro
demasiado fino
y quedarte sin lectura
a mitad del camino

luego, otro de los problemas
una vez has reducido
el número de candidatos
es decidir si arriesgarte
a conocer a un nuevo autor
sabiendo que si no te gusta
no tendrás más remedio que leértelo
a falta de otra cosa que leer en el trayecto

o si apostar sobre seguro
y llevarte a uno
de tus autores favoritos

y ya has llegado
a ese momento mágico
en el que sólo te quedan
cinco candidatos

entonces los miras y remiras
comparas pesos y medidas

te preguntas cual de ellos
te apetece más leer
y con cual será más agradable el viaje

y entre los cinco finalistas tienes

una obra de teatro
que descartas porque no sabes
si podrás centrarte
en el lío de nombres
que una obra de teatro supone

un libro de un autor complicado
que descartas porque
contra todo pronóstico
sigue habiendo en ti
algo de aquella chica vergonzosa
que no sólo no dice jamás cuanto lee
sino que
en general
evita mencionar también a quien

otro que se descarta sólo
porque la letra es demasiado pequeña
y tú vas teniendo una edad
y no quieres forzar la vista
en el viaje de vuelta

y un cuarto
que sabes que aunque tiene
las medidas adecuadas
es de poesía
y la poesía de sobra sabes
que tiene otros ritmos
y que podrías acabar acabándote
antes de que empiece el viaje

y por fin,
tras apenas hora y media
de deliberaciones
tienes un ganador
o lo que viene a ser lo mismo
un libro que llevarte

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

y así es como las chicas como yo
complicamos algo tan simple
como elegir qué libro nos llevamos de viaje

porque hay cosas
que aunque parecen simples
son demasiado importantes

como para no darles todas las vueltas
que podrías darles




3 comentarios:

Chaly Vera dijo...

¿Un libro para leer durante el viaje? NO, bueno, a mi me gusta mirar el paisaje y aunque haya recorrido esa ruta cien veces, sigo disfrutando como la primera vez.

Besos

Verónica Calvo dijo...

Te entiendo.
Yo me llevo una novela tipo tocho y un libro de poesía siempre. Y llevo el kindle dispuesto :)

Disfruta!!! ***

LA ZARZAMORA dijo...

Gràcies, carinyet.

Et vull un montó.
;)

Ho saps?? oi??

Petons!!!

:))