mentiras...

y es esta una tristeza
triste y pegajosa...

que a veces se me revuelve...
que a veces me saca la sonrisa cínica...

que a veces me hace atarme la lengua
con nudos marineros

para no perder la paciencia
(ni la educación)

pero te juro que tantas mentiras absurdas
inventadas sobre mí...

tantas vueltas a una ofensa imaginaria
me están agotando la paciencia

y no sé hasta cuando voy a aguantar calladita
y sin decir nada...

 

7 comentarios:

Boris Estebitan dijo...

Hola, que pases un lindo fin de semana, un gusto visitar tu lindo blog, te invito cordialmente a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas un escrito mio titulado “El corazón extraviado”, saludos :)

Pilar dijo...

El tiempo suficiente hasta que puedas contemplar de lejos mentiras y bajezas, que no te aportan nada, depués con fría cordura destilaras la venganza siempre envuelta en sonrisas o simplemente olvidarás el afiler que quiso ser estoque.

Erato dijo...

La tristeza que provoca la mentira es como el salitre que se pega al alma.Besos

Sergio DS dijo...

El tiempo acaba dando y quitando razones, y la verdad más cercana a la realidad se acaba imponiendo.

merce dijo...

Grita, mi niña, ya no nos caben mentiras en el real sueño que nos habita.

Un abrazo grande

Mercedes Ridocci dijo...

No te calles nunca.

Un beso.

Verónica C. dijo...

Ante la difamación no hay que callar.
Y te lo dice una que tiene una paciencia casi infinita.

Besos